Yosimar Rodríguez, primer Rey Vallenato Infantil de Arjona, junto a su inseparable acordeón.
Con un acordeón de juguete y la motivación de su abuelo, Yosimar inició a los siete años el camino que lo llevaría a hacer historia en Arjona. En 2001, se convirtió en el primer Rey Vallenato Infantil del municipio y, desde entonces, ha consagrado su vida a la música, la formación de nuevos talentos y una carrera profesional como abogado, consolidándose como un referente del folclore vallenato en Colombia y el mundo.
El señor Yosimar Rodríguez comenzó su formación como acordeonero a los 7 años, en la escuela del maestro Jaime Arrieta, después de que su abuelo le regaló un acordeón de juguete y lo alentó a ingresar a clases de música.
Desde entonces, el acordeón se convirtió en su juguete favorito y compañero inseparable, a diferencia de otros niños que preferían el fútbol u otros juegos.
En el año 2000, Yosimar tomó la decisión de participar en el Festival del Rey Vallenato, pero no pudo asistir debido a un contratiempo, prestó su acordeón a uno de sus maestros y fue robado. Sin su herramienta musical, debió esperar hasta el año siguiente para retomar su camino.
En enero de 2001, participó en el Festival Vallenato de Bayunca con un acordeón prestado por su amigo Carlos Mario Castro, logrando ganar el primer lugar. Quince días después, su tío le regaló un nuevo instrumento.
Ese mismo año, en febrero de 2001, se presentó al Festival del Rey Vallenato Infantil en Valledupar. Poco a poco fue superando las rondas eliminatorias, pasando de los 15 semifinalistas hasta quedar entre los 4 finalistas, finalmente se coronó como Rey Vallenato Infantil y se convirtió en el primer rey vallenato oriundo de Arjona.
Antes de este logro, ya había participado en distintos festivales locales como el Festival Bolivarense, donde en varias ocasiones obtuvo el segundo y tercer lugar. Su perseverancia lo llevó a convertirse en un referente musical para su comunidad.
Yosimar proviene de una familia profundamente ligada a la música, sus tíos eran músicos y su abuela cantaba rancheras, lo que cimentó su vocación artística desde la infancia.
En el año 2010, dio un paso más allá al convertirse en formador musical especializado en acordeón. Desde entonces, ha formado a más de 100 acordeoneros a lo largo del país.
Además, ha llevado el vallenato a nivel internacional, con presentaciones en distintos países de Sudamérica, Norteamérica, África y Egipto.
Su carrera como artista profesional también ha sido destacada. En 2019, obtuvo el segundo lugar en la categoría profesional del Festival Bolivarense de Acordeón, consolidando su posición dentro del panorama vallenato. Pero más allá del escenario, ha trabajado incansablemente por sembrar el amor por el folclore en las nuevas generaciones.
Con ese propósito, en 2017 fundó la Escuela de Formación Artística y Cultural de Música de Acordeón de Arjona, un espacio donde niños y jóvenes aprenden técnica, historia y valores culturales alrededor del vallenato. Gracias a esta escuela, decenas de talentos locales han sobresalido en eventos nacionales, y algunos han llegado a compartir escenario con grandes exponentes del género. Uno de los momentos más emblemáticos fue su participación en el Hay Festival de Cartagena, donde los alumnos rindieron un homenaje a Carlos Vives, demostrando el impacto de su formación en la proyección artística regional.
Además de ser educador, Yosimar ha conformado una exitosa dupla musical con el cantante Rafa Carballo, con quien ha colaborado en múltiples escenarios y proyectos musicales que fusionan el vallenato clásico con nuevas expresiones contemporáneas. Esta alianza ha fortalecido su presencia en el circuito musical del Caribe colombiano.
Hoy, mientras continúa su carrera como músico profesional, también ejerce como abogado, demostrando que el arte y la academia pueden convivir con éxito. En 2024 fue galardonado con el premio a Canción Inédita, lo que reafirma su vigencia creativa y su capacidad para componer historias que conectan con las emociones del pueblo.
Actualmente, sigue participando en festivales, esta vez con la mirada puesta en la categoría profesional del Festival de la Leyenda Vallenata. Pero más allá de las coronas, su mayor legado es el impacto positivo que ha dejado en su comunidad, en cada acorde que enseña y en cada niño que sueña con seguir sus pasos.
Yosimar Rodríguez es, más que un rey infantil del vallenato, un embajador cultural, un maestro, un soñador con disciplina y un símbolo del talento arjonero que sigue escribiendo su historia con notas de acordeón.



